¿Cuándo nos hacemos enemigos de Dios?

«¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios» (Stg 4:4).

 ¿QUE SIGNIFICA ENMISTAD CON DIOS?

 El significado de este versículo es  ser como el mundo, pensar como el mundo, compartir sus deseos, abrigar sus ambiciones, desplegar sus prejuicios y odios. La persona que es amiga del mundo adopta la actitud dominante que satura a la sociedad de éste. El apóstol Pablo llama esta actitud “el espíritu que ahora opera en los hijos de la desobediencia.” (Efe. 2:2) Ese espíritu puede llevar a uno a participar en las prácticas mundanas que Pablo enumeró en Gálatas 5:19-21: “Ahora bien, las obras de la carne son manifiestas, y son: fornicación, inmundicia, conducta relajada, idolatría, práctica de espiritismo, enemistades, contiendas, celos, enojos, altercados, divisiones, sectas, envidias, borracheras, diversiones estrepitosas y cosas semejantes a éstas.” ¿Qué resultado tiene el seguir esos caminos mundanos? Se nos advierte que “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”

Se hace patente, pues, que si participáramos en tales prácticas, las cuales Jehová odia, estaríamos alejándonos de él. Por lo tanto, tenemos que tomar un derrotero opuesto a ése por medio de reflejar el espíritu y actitud de Dios. Pablo nos dice que “el fruto del espíritu es: amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe, apacibilidad, gobierno de uno mismo . . . los que pertenecen a Cristo Jesús fijaron en el madero la carne junto con sus pasiones y deseos.” (Gál. 5:22-24) Por consiguiente, al desplegar tal fruto estaremos agradando a Dios y no al mundo.

Tenga presente que las metas del mundo son diferentes de las del cristiano. Las metas del mundo son materialistas. Al mundo le importa poco sacrificar los principios correctos para el adelanto de intereses egoístas, aunque en el proceso resulten lastimados amigos allegados. Su modo de pensar gira en torno de la idea de que toda persona debe ser solo un poco más opulenta. El mundo se inquieta acerca de su alma en cuanto a qué comerá, beberá y se pondrá. (Mat. 6:25-30) Para evitar el copiar ese mismo punto de vista materialista tenemos que creer que Jehová suministrará a los cristianos verdaderos lo que éste necesita. Tenemos que tener fe en que él puede bendecir y bendecirá nuestros esfuerzos por conseguir las cosas necesarias de la vida. Jesús, nuestro Amo, no tenía un lugar donde recostar la cabeza; sin embargo, su Padre le proveyó lo necesario. (Luc. 9:58) Así mismo, Jesús animó a sus seguidores a no preocuparse en cuanto a las cosas esenciales de la vida. Después de relatar la lección poderosa que demostraba su punto, en Mateo, capítulo 6, versículos 25 al 30, Jesús aseguró a sus seguidores: “Por eso, nunca se inquieten y digan: ‘¿Qué hemos de comer?’ o ‘¿qué hemos de beber?’ o ‘¿qué hemos de ponernos?’ Porque todas éstas son las cosas en pos de las cuales las naciones van con empeño. Pues su Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas. Sigan, pues, buscando primero el reino y Su justicia, y todas estas otras cosas les serán añadidas.”—Mat. 6:31-33.

Pero, ¿por qué significa enemistad con Dios la amistad con el mundo? Porque, como escribió el apóstol Juan: “Sabemos [los que estamos de parte de Dios] que nos originamos de Dios, pero el mundo entero está yaciendo en el poder del inicuo [el Diablo].” (1 Juan 5:19) Aunque hay muchos que sinceramente ofrecen diversos proyectos para mejorar el arreglo del mundo actual, los cristianos saben que ninguno de éstos tendrá éxito de modo permanente. ¿Por qué no? Porque no hay nada que pueda efectuar el hombre para cambiar al verdadero gobernante de este mundo, que es el Diablo. (Juan 12:31) Por lo tanto, los cristianos evitan cultivar la amistad de este mundo, rehusando identificarse con uno u otro de los programas políticos que rivalizan en búsqueda de apoyo…

Juan nos proporciona una razón fundamental por la cual ‘no debemos ser parte del mundo’, al agregar: “Además, el mundo va pasando y también su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17). “El mundo”, la sociedad humana injusta, se está acercando a su fin en la “grande tribulación”, que se aproxima rápidamente (Mateo 24:21). Durante ese período será destruido todo vestigio de los elementos políticos, comerciales y de la religión falsa de este mundo. Por eso, ¿cómo podría un verdadero cristiano dedicar todo su tiempo, energía y recursos a estos elementos que dentro de poco quedarán en nada? Más bien, los cristianos leales se esfuerzan principalmente por adelantar los intereses del Reino y las cosas que son duraderas, eternas. Además, mediante tal lealtad y fe usted ‘vencerá al mundo’ de la sociedad humana injusta, al igual que lo hizo Jesucristo (Juan 16:33). Sí, sobrevivirán cuando la destrucción divina le sobrevenga a este mundo, al igual que Noé y su familia sobrevivieron al Diluvio. (2 Pedro 2:5.)

Que Dios bendiga al que lea esto!!

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